es hora de aperitivo... Venga. El viejo gallardea camino del ascensor. Suben hasta el ático y, allá arriba, sorpresa. Cambio de panorama: no es cuestión de gallear, sino de saborear. La bienvenida la da en el pasillo, nada más abrir la puerta, la estampa de la dulce bahía de Nápoles a la altura de los ojos, con un Vesubio tranquilo, pero recordando que sólo vale la serenidad cuando debajo hay fuego. Ya con esa visión el
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GALLARDEAR - Mostrar gallardía y desenvoltura en la forma de actuar