, a veces, un arte: su esfera es la realidad inmediata y contingente. Tampoco la ciencia -más exactamente: las ciencias- se propusieron nunca cambiar al hombre sino conocerlo y, si era posible, curarlo, mejorarlo. Ni la política ni las ciencias pueden darnos el paraíso o la armonía eterna. Así, convertir a la política revolucionaria en ciencia universal fue pervertir a la política y a la ciencia, hacer de ambas una caricatura de la