nos momento de hacerse al agua, otras se fueron girando corriente abajo, las más se voltearon mientras los hombres trataban de subir. De las pasarelas que llevábamos, una salió defectuosa, otra fue destruida por las minas y el enemigo tiró las otras dos que se fueron río abajo, cuando intentábamos echarlas. Con los restos de las cuatro, el ingeniero Gallagher y sus hombres lograron ensamblar un puente que duró lo suficiente para que pasaran dos compañías; pero los que