. Es otro. Las hojas verdes de los árboles ahora estaban blancas. Blancos los troncos... Pero ¿no he vislumbrado un brillo hacia ese lado? ¿No sería el torrente? Claudia y yo lo mirábamos desde arriba. Ella tiraba flores y me miraba. Pero nunca me atrevía a recogerlas. Se las llevaba la corriente. No, no debo andar. Mejor no dar ni un solo paso. Recuerdo... sí... sólo eso... que el torrente surgía de