más de mil metros, dos mil, tres mil los unos de los otros cuando yo había calculado reunirlos en quince minutos. Después, al ver su torpeza me di cuenta que era la primera vez que muchos de ellos se tiraban: ¡Qué bárbaros, qué manera de hacer las cosas! Y ahora, ¿cómo voy a llevar a cabo la misión con este equipo lamentable? Cada vez que el avión pasaba, florecía la noche con los paracaídas, pétalos blancos