luz entraba mortecina por los escuetos resquicios de puertas y ventanas. No podía comprender cómo había llegado allí. El loro descansaba con la cabeza doblada sobre el tórax, levemente erizadas las plumas de su cuello. Miguel acercó la mano para acariciarlo, pero él se despertó con un sobresalto y le clavó las esferas intranquilas de sus ojos. --No tengas miedo. No te voy a hacer daño. El animalito no cesó de mirarle con desconfianza.
TER:074.11
ACARICIAR.1a - Tocar con suavidad [a alguien o una parte del cuerpo a alguien], especialmente con las manos, como muestra de cariño o afecto